jueves, 21 de mayo de 2015

NOTICIAS DE DEMOGRAFÍA


NOTICIAS DE DEMOGRAFÍA PARA SU COMENTARIO EN CLASE

1) LAS MUERTES SUPERARÁN EN 2015 A LOS NACIMIENTOS EN ESPAÑA (EL PAÍS, 28-10-2014)

La caída de población mantiene el paso firme que se inició en 2012. España perderá 70.000 habitantes este año, un millón en los próximos 15 años y 5,6 millones hasta 2064, según la proyección de población para el periodo 2014-2064> que ha difundido este martes el
Instituto Nacional de Estadística (INE). El estudio adelanta el momento en que habrá más defunciones que partos. Mientras anteriores proyecciones apuntaban que esta línea roja demográfica se rebasaría en el año 2017, el crecimiento vegetativo negativo –que no se registra desde la Guerra Civil o la epidemia de la gripe española en 1918- está a la vuelta de la esquina: llegará en 2015. Si se mantienen las tendencias demográficas actuales, la población se reducirá de los 46,5 millones (enero de 2014) a 45,8 millones en 2024 y 40,9 en 2064 (un 12%).

“Llama la atención la caída de más de cinco millones en los 50 años”, apunta Albert Esteve, del Centro de Estudios Demográficos (CED) de la Universidad Autónoma de Barcelona, que advierte de que estos estudios se elaboran bajo el supuesto de mantenerse las tendencias actuales.
La población de un país se apoya en tres patas: nacimientos, muertes y movimientos migratorios. Las dos primeras se ajustan a parámetros previsibles: todo apunta a que el nuevo escenario con más defunciones que partos ha llegado para quedarse. Pero no sucede lo mismo con los movimientos migratorios, que son mucho más volátiles. Y ahí está la clave del futuro demográfico de España. “La gran incógnita de los próximos años es conocer el comportamiento de la inmigración”, relata Esteve, “es la variable más difícil de determinar”. De la evolución económica del país dependerá que se mantengan las previsiones o, si la situación mejora, que la inmigración compense el crecimiento vegetativo negativo.
El horizonte que plantea el INE hasta 2064 es el resultado de la intensidad del proceso de envejecimiento de la población, la caída de la natalidad y el saldo migratorio negativo (se van del país más de los que llegan, una tendencia que se mantendrá hasta 2022).
La proyección muestra, por un lado, la disminución de los nacimientos, que será especialmente acusada al partir de 2040. Ello se explica por  la caída de la fecundidad (irá retrocediendo de los 1,27 hijos por madre a 1,22 en 2064). “Es una fecundidad ultrabaja”, comenta Teresa Castro, del Centro de Ciencias Humanas y Sociales del CSIC. “Y es una mala noticia, porque lleva consigo un envejecimiento rápido de la población”, añade. Pero además de que las madres cada vez tendrán menos hijos, también se reducirá el número de mujeres en edad fértil (entre 15 y 49 años). De mantenerse la tendencia actual, en 50 años bajarían en 4,3 millones (un 40%).
Este  descenso de partos, sumado al aumento de fallecimientos, dará lugar a una sociedad cada vez más envejecida. El INE espera un espectacular incremento de la expectativa de vida, a un ritmo de tres años ganados por cada década. Ello supone que en 2064 la media será de 91 años en los hombres y 95 en las mujeres. Y que la población centenaria pasará de las 13.551 personas que hay ahora a 372.000 en 50 años.
Pero a pesar de la caída de población y la mayor esperanza de vida, el número de muertes seguirá aumentando por la acumulación de gente de edad avanzada. Y los fallecimientos rebasarán el número menguante de nacimientos en 2015. Esta tendencia se mantendrá hasta el punto de que en 2063 habrá más del doble de defunciones (559.858) que partos (229.435).
A partir de 2015 (con más defunciones que partos) el crecimiento de la población en España solo dependerá de que la inmigración compense este escenario. Y por lo que apuntan las proyecciones del INE, ello no sucederá, al menos, en el periodo de tiempo que analiza el estudio.
La hipótesis del INE, a partir de la situación actual, es que se mantenga un flujo de inmigrantes constante (estabilizado en torno a la entrada de 330.000 personas al año) y que emigre al extranjero más población de la que llega. Esto sería así hasta que en 2022 se invertirá la tendencia y habrá más entradas desde el exterior que partidas al extranjero. Pero aunque se imponga la llegada de personas de otros países  y el saldo migratorio sea positivo, no será suficiente como para compensar el aumento de fallecimientos por encima de los nacimientos.


http://politica.elpais.com/politica/2015/02/26/actualidad/1424969363_446948.html



La esperanza de vida de los españoles se ha duplicado en apenas cuatro generaciones. Entre 1910 y 2009 la ganancia de un recién nacido ha sido de más de 40 años respecto a la expectativa que tenía su bisabuelo cuando era un bebé. Estos 40 años son el doble de la vida media de una persona hace un siglo. El avance ha sido mayor en mujeres (creció 42,6 años hasta los 84,5) que en hombres (38,8 hasta los 78,4), según un estudio que analiza las causas de este espectacular incremento hasta la primera década de este siglo.
De la combinación de motivos sociales, económicos, demográficos, sanitarios y epidemiológicos que explican esta evolución, el trabajo¿Por qué vivimos más? Descomposición por causa de la esperanza de vida española de 1980 a 2009, elaborado por el profesor de laUniversidad Internacional de La Rioja Juan Manuel García González, destaca dos aspectos. En una primera etapa, la reducción de la mortalidad infantil. En una segunda, el impacto del control de las enfermedades cardiovasculares, que —junto a otras cuestiones— ha permitido ganar vida en edades cada vez más avanzadas, a un ritmo paralelo al envejecimiento de la sociedad española. Ello ha hecho posible que solo las japonesas (87 años) tengan una mayor esperanza de vida que las españolas (85,1; según datos de la OMS de 2012).
El control de la mortalidad en los niños menores de 4 años es responsable, por sí solo, de un 50% del incremento alcanzado ya que las mejoras a edades más tempranas tienen un mayor impacto en la tasa global (se gana mucha más edad si se corrigen los fallecimientos en bebés que en adultos). En ello ha tenido que ver los avances en la atención del parto, así como la lucha contra las principales enfermedades infecciosas: meningitis, neumonías, diarreas o la tuberculosis, cuya tasa de mortalidad se encontraba hace 100 años en 20 casos por 10.000 habitantes y ahora es prácticamente inexistente.
A partir de 1970 las mejoras se concentran en el aumento de esperanza de vida en las edades más avanzadas. El autor del trabajo, publicado en la Revista Española de Investigaciones Sociológicas, echa mano de la expresión “revolución cardiovascular” para subrayar los avances frente a los accidentes cerebrovasculares (ictus) o patología isquémica (infartos), gracias a las mejoras introducidas en el control de la hipertensión arterial, el colesterol, el tratamiento de la insuficiencia cardiaca o la reciente reducción del tabaquismo entre los hombres. Con todo, la Sociedad Española de Cardiología advirtió recientemente que las muertes debidas a estas dolencias habían aumentado tras una caída continuada en los últimos 20 años.
El papel de la otra gran causa de muerte, el cáncer, en la expectativa de vida también ha sido positivo, aunque su impacto “es más complejo, debido a las diferencias en incidencia y mortalidad en los distintos tipos de tumores”, explica el autor del trabajo. El envejecimiento de la población favorece la aparición de la enfermedad, ligada a la edad, aunque la mortalidad por los tumores está cada vez más controlada gracias a los avances en los tratamientos y la detección temprana.
El artículo también describe la irrupción de las enfermedades neurodegenerativas, como el alzhéimer, que se han de tomar en cuenta "no solo por los efectos demográficos o epidemiológicos, sino por su impacto en la calidad de vida de los afectados y sus familiares".
Más allá de los años que analiza el trabajo, en la segunda década del siglo XXI “el ritmo de aumento anual [de la expectativa de vida] se mantiene constante en torno a los tres meses y medio; de forma que cada cuatro años se gana uno”, explica Albert Esteve, director delCentro de Estudios Demográficos en la Universidad Autónoma de Barcelona. En 2012 hubo un pequeño susto que puso en alerta a los demógrafos al reducirse ligeramente (de 82,3 años a 82,2), una circunstancia que se atribuyó a una anormal mortalidad por la gripe.
Pero en 2013, volvió a aumentar la esperanza de vida hasta los 82,8 años lo que despejó todas las sombras. De mantenerse la tendencia de los últimos años, la mitad de los niños que nacen ahora llegarán a los 100 años, según comenta Esteve. “A medida que crecemos, nos vamos beneficiando de las mejoras sanitarias que repercuten en el aumento de las expectativas de vida”, relata este demógrafo para explicar que todos estos bebés rebasarán el siglo de vida.
Hay quienes defienden que el límite de la expectativa de vida humana está cercano, aunque Esteve se alinea con demógrafos como el estadounidense James Vaupel, muy conocido por sus trabajos en la materia, más optimistas respecto a la extensión de los límites de la existencia humana. “Si durante los últimos 100 años hemos conseguido vivir unos 40 años más ¿Por qué no vamos a ganar otros 40 en el próximo siglo?”, se pregunta.
Ante este escenario, el responsable del CED anima a replantear algunas ideas a medida de que aumenta el número de personas mayores. Por ejemplo, revisar el concepto de viejo. “Estamos muy obsesionados con la frontera de los 65 años, pero si la esperanza de vida aumenta al mismo ritmo y en otros 100 años llega a los 120, esa edad será la mitad de la vida”, apunta.

“Hay quien plantea usar el término viejo para hablar del momento cuando queda un promedio de 15 años de vida por delante o menos”, propone. Pero hay más opiniones. Salvador Peiró, del Centro Superior de Salud Pública de la Comunidad Valenciana plantea separar esta idea de una edad concreta y apuesta por vincular esta etapa al estado de salud de la persona.

http://economia.elpais.com/economia/2014/11/28/actualidad/1417188652_365689.html 


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